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domingo, agosto 20, 2006

Construir un pueblo racionalmente

Los Planes Reguladores tienen la virtud de ordenar el territorio, con consulta a la comunidad por cierto, pero en la práctica la falta de información tendiente a definir un crecimiento estratégico con y para la comunidad, con una ocupación racional del territorio está muy lejos de ocurrir.
La realidad nos muestra que la ciudadanía no participa en estas definiciones –no es el punto aquí hacer un análisis de ello- y la autoridad entonces, aplica principios unilaterales que dan cuenta de una visión particular del desarrollo urbano, que bien puede ser equivocada.
En la Región Metropolitana, por ejemplo, el crecimiento demográfico y una casi nula planificación racional del territorio, ha llevado a situaciones límite la expansión de la urbe, con todos los problemas asociados a ello: saturación de los espacios, encarecimiento del territorio, dificultad para establecer la integración, polución, dificultad en los traslados, problemas de equipamiento e infraestructura, por nombrar algunos. En Peumo tendríamos que sumar otro antecedente a la causa: la reconversión de tierras agrícolas de primera calidad, por suelos urbanos.
El asunto no es cuestionarse el crecer o no crecer, dar o no oportunidad a las familias peuminas de contar con una vivienda; el tema de fondo es cómo resolvemos el problema de la vivienda, pero con un uso racional de los espacios, sin hipotecar el futuro de nuestra comuna.
Peumo es una comuna en expansión, donde debemos procurar no trasladar los dramas de la urbanidad, que ya mencionábamos, hasta la zona. Entonces, pensar en cómo debe crecer la comuna es una necesidad actual, estableciendo claramente los lineamientos de la urbanización, definiendo si seguiremos sacrificando una tierra riquísima para producir, que es en definitiva el plus de la comuna.
La pequeña propiedad está amenazada por proyectos inmobiliarios en desarrollo. Debemos ofrecer a estos pequeños propietarios una oportunidad de rentabilizar estas tierras, ayudando a su producción, con instrumentos como el Prodesal y otros a través de Fosis, por ejemplo, junto a capacitación en el Liceo, a estudiantes y pequeños propietarios, en proyectos productivos adecuados a esta realidad, que promuevan la asociatividad, abriendo puertas la desarrollo.
Debemos plantearnos sobre la ocupación racional del territorio, plantearnos si es una buena alternativa terminar con la tierra productiva, si es pertinente ensanchar el pueblo a la manera de Santiago.
Los ciudadanos deben tener la palabra.

miércoles, agosto 16, 2006

Vivienda... o cómo construimos un pueblo. (II)

En el diario El Mercurio del día domingo 13 de Agosto apareció, en el suplemento Artes y Letras, una columna del arquitecto Sebastián Gray, que -debo confesar- reproducimos integramente sin ningún tipo de permiso, todo porque se condice con un tema que comentáramos anteriormente en nuestro blog. El problema de las viviendas sociales.

Domingo 13 de agosto de 2006, Artes y Letras
Sebastián Gray
Casas, casetas, casitas

Los pobres de Chile siguen siendo tratados como tales, recipientes de una caridad mal disfrazada de progreso, sin capacidad de decidir dónde y cómo quieren vivir.Foto:Pablo Mardones
El problema de la vivienda social es el de la integración social.Incluso hablar de calidad es insuficiente: de poco sirve una habitación más, o un mejor techo, si se sigue estigmatizando a un sector de la población.
Tras veinte años de una política estable de financiamiento para la vivienda social, parece oportuno evaluar algunos resultados y tomar postura frente a los desafíos que persisten. En este período, el sector privado ha participado de manera importante en la construcción masiva de viviendas, mientras que el Estado ha experimentado con subsidios en diversas fórmulas que han logrado reducir significativamente el déficit de vivienda básica, llegando hoy a las 500.000 unidades. Sin embargo, es obvio que no hemos logrado soluciones satisfactorias y, gracias al sostenido desarrollo económico de las últimas décadas y la consiguiente evolución de estándares y actitudes, la sociedad entera comienza a distinguir entre la mera solución de un problema cuantitativo y aquél de la provisión de calidad, dignidad y oportunidades.AbismosHecho evidente el abismo entre pobres y ricos, finalmente comprendemos las verdaderas implicancias de una política de vivienda social que por generaciones ha fomentado la segregación y la desigualdad, dividiendo a la ciudad en dos, y que hoy nos pasa la cuenta. Es probable que buena parte de nuestros males urbanos (la drogadicción, la delincuencia, el vandalismo, la indiferencia) se deba a la actitud condescendiente y clasista que históricamente ha subyacido nuestras políticas públicas de vivienda: desde los rigurosos conjuntos de habitación obrera de comienzos de siglo, pasando por los campamentos de emergencia -que devinieron permanentes- y las poblaciones "marginales" de los años '60 y '70, hasta las "erradicaciones" (la propia etimología del término manifiesta el drama de la operación) efectuadas durante el régimen militar. En todos estos casos, la vivienda social ha sido concebida como una imposición que justifica mínimos estándares con el fin de maximizar los recursos, y de esta manera hemos ofrecido construcciones inaceptablemente precarias, enormes conjuntos excesivamente densos, carentes de servicios y equipamiento comunitario, y sobre todo pésimamente localizados en la periferia por el bajo costo de los terrenos: siempre lejos, lejos de todo, lo más lejos imaginable.PosibilidadesAparentemente, la vivienda social ha sido diseñada a la medida de las posibilidades y principios de cada época: por largo tiempo las mediaguas de tablones nos parecieron aceptables; más tarde, la provisión de un terreno urbanizado con una caseta sanitaria (las inversiones fundamentales) parecía un logro, el mismo que ahora es convertido en escándalo por una prensa majadera e ignorante. Hoy en día se ofrece una vivienda más completa, financiada por una combinación de ahorro previo, un subsidio estatal a la empresa constructora privada, y un crédito hipotecario. Si bien este sistema ha servido para suplir en cantidad, adolece de irremontables defectos: al subsidiarse la oferta, la empresa privada decide unilateralmente qué hacer y dirige todos sus esfuerzos a la generación de utilidades, lo que explica la construcción repetitiva y a gran escala de la vivienda más barata posible en terrenos sin valor, y explica también la falta de incentivos a la innovación en construcción y diseño. El resultado es que los pobres de Chile siguen siendo tratados como tales, recipientes de una caridad mal disfrazada de progreso, sin capacidad de decidir dónde y cómo quieren vivir, y de todas maneras sin oportunidades de surgir. Sólo recientemente se ha comprendido la necesidad de ajustar la política habitacional a una visión global de ciudad y sociedad, creando programas que promueven conjuntos de menor tamaño, con la exploración de nuevos y mejores tipos de vivienda, con planes de apoyo social y sin el crédito hipotecario que se ha convertido en un lastre, así como programas que fomentan la renovación, densificación y rehabilitación en áreas urbanas consolidadas, los mismos barrios donde muchas familias allegadas viven actualmente, y que no están dispuestas a desarraigarse sólo porque "el sistema" los obligue. Ahí donde el mercado no pudo, el Estado vuelve a tomar las riendas.El problema de la vivienda social es, en el fondo, el problema de la integración social. En este sentido, incluso hablar de calidad es insuficiente: de poco sirve una habitación más, o un mejor techo, si se sigue estigmatizando a un sector de la población al ofrecerle una casita experimental multicolor y mal localizada, de todos modos identificada con la pobreza. La verdadera integración implica, precisamente, hacer desaparecer las diferencias, tanto físicas como sociales. El ámbito físico de lo construido es el primer paso, y la clave aquí es la mímesis; es decir, que la vivienda sea indistinguible de la de cualquier ciudadano, y que corresponda a su entorno geográfico y cultural. El subsidio, entonces, que por décadas se ha dirigido a la oferta, debería entregarse directamente al comprador para que pueda elegir sin restricciones, según su gusto y expectativas, entre todas sus opciones disponibles. ¡Qué notable efecto tendría esto en el mercado, finalmente compitiendo por calidad!Sin duda que esta pertenencia física haría posible, tal vez en el curso de una generación, una efectiva integración social, una cultura de la oportunidad, la que en todo caso debería ser apoyada con programas e inversiones que valoricen la vida de barrio en sectores desaventajados, mediante excelente equipamiento comunitario, espléndidas áreas verdes y educación pública de primera calidad, y que además promuevan el tiempo en familia, especialmente el de las mujeres jefas de hogar, mediante jardines infantiles decentes y una real flexibilidad laboral. Se habrán terminado para siempre las pomposas inauguraciones de casitas de laboratorio, y habremos inaugurado una nueva era de esperanza.

domingo, agosto 13, 2006

Y ahora qué?









El asesinato de un trabajador en el centro de Peumo ha remecido a toda la comunidad. Pero la sola denuncia del hecho nos parece de una obviedad que sólo puede encerrar una preocupante falta de propuestas y soluciones al problema de fondo.
Sobre el dolor de la familia debe descansar un profundo respeto a la situación que hoy viven, por lo inesperado de los sucesos y porque nos parece que se hace un flaco favor, festinando del problema para sacar dividendos estrechos ante esta situación. El desconsuelo de la madre y el padre es tal, que no nos cabe más que expresarles nuestros respetos y más profundos sentimientos de solidaridad.
Y tras esa familia, también se esconde un drama singular en las familias de los jóvenes imputados, todas familias obreras, gente sacrificada que ha intentado, de alguna manera, sostener sus hijos, incluso pidiendo ayuda especializada para abordar un problema que se va extendiendo en la comuna.
Algunos datos para la causa son que de los jóvenes involucrados, ninguno cursa estudios, tampoco tienen trabajo estable y no pertenecen a ninguna institución donde desenvolverse y manifestar sus intereses.
Con estos antecedentes a la vista, de todas maneras la justicia tendrá que realizar su tarea y ofrecer la instancia de solución que contemple la ley, pero también requerirá de una buena cuota de realismo, por parte de las familias involucradas, en el sentido de procurar un mecanismo que corrija la situación de la que son parte sus hijos.
Pero nosotros, también tenemos la posibilidad de hacer propuestas, como por ejemplo, que se adopte la decisión, en conjunto con la comunidad, de intervenir con las herramientas de que se dispongan, estableciendo ayuda psicológica no sólo para las familias afectadas (tanto de la víctima, como la de los victimarios), sino, para todas las familias que sufren los problemas de la deserción escolar, la falta de empleo y oportunidades de desarrollo, pero en un marco que facilite la inclusión y por ningún motivo, la estigmatización social.
Se hace necesario que la Dirección de Desarrollo Comunitario, junto a las profesionales del programa de Bienestar Psicológico y la Asistente Social de Educación, intervengan sectorialmente, a fin de acotar el problema y establecer con precisión quiénes y cuántos son los afectados por el problema de la marginalidad juvenil creciente que estamos viviendo y que se extiende en la comunidad. Los programas de Gobierno como el Programa Puente, no son suficientes y van a requerir de un complemento a partir de iniciativas municipales, las que tendremos que ver cómo financiar, ya que existen otras tareas que hoy ocupan a nuestros profesionales y que no pueden esperar tampoco.
Junto a esto, la comunidad y la Municipalidad, deben también coordinar acciones con Carabineros a fin de facilitar las tareas preventivas del delito, avanzando en una perspectiva de cooperación y no sólo de control y represión, que por ley está normado.
Esta es otra oportunidad de asumir la realidad desde un punto de vista integral, con los distintos matices que ofrece… la sola denuncia no basta, sino que más aún en estas circunstancias, se necesitan propuestas que permitan ir resolviendo los problemas.

miércoles, agosto 09, 2006

La buena educación...


En estos días se sigue discutiendo sobre los problemas en educación. Las municipalidades aún buscan una solución al problema del financiamiento y resuena en el aire los compromisos de la última reunión de la Asociación Chilena de Municipalidades en Santiago, que hablan de un cese en los traspasos desde las arcas municipales a las menguadas arcas de los Departamentos y Corporaciones de Educación.
La subvención y su cálculo definitivamente hizo crisis y nadie en el mundo municipal está dispuesto a seguir arrastrando un lastre que surge de una falta real de financiamiento por parte del Fisco.
La Municipalidad de Peumo ha manifestado su simpatía por la decisión promovida en la Asociación Chilena de Municipalidades, pero ha sido cauta a la hora de señalar si acatará el llamado del cese en Septiembre, lo que tendría perjudiciales repercusiones en numerosas familias, tanto de los funcionarios de educación, como las de los estudiantes que serían expuestos a una paralización masiva del sistema.
A la hora de los quihubos la cosa es cómo compatibilizar un discurso permanente de que la educación no es un gasto sino una inversión, con la capacidad real de poder sostener un sistema sobreexigido en lo financiero, donde los resultados medibles son conservadores, para ser justos.
Nosotros proponemos que es la hora de tomar decisiones a nivel de financiamiento, pero también a nivel de procesos pedagógicos.
Los gobiernos de la Concertación han hecho enormes esfuerzos para aumentar progresivamente los recursos derivados al sistema Educación y sin embargo existe una marcada diferencia entre la educación municipal y la privada y semiprivada. Sostenemos que la descentralización de la educación se ha aplicado, pero no así en el sector municipal. Entonces, necesitamos revisar los procesos pedagógicos con un sentido comunal y no sólo atendiendo al discurso oficial emanado del nivel central. Debemos fortalecer el trabajo del DAEM y de los Directores a fin de desarrollar una política educacional que responda a las necesidades de la comuna, a favor de los hijos de los trabajadores que desean acceder a una oportunidad real de mejoramiento para la superación de la pobreza. Esa es una inversión real en los niños.

martes, agosto 08, 2006

Vivienda... o cómo construimos un pueblo.

Hace algún tiempo se abrió una polémica a partir de la entrega de las llamadas “casas enanas” en la comuna de Malloa.
En Peumo, en algunas semanas más, veremos a una gran cantidad de familias recibiendo una solución parecida, aunque ellos tengan la posibilidad de acceder dentro de poco a otro tramo en subsidio, según las propias palabras de la Presidenta, a fin de resolver de manera más digna la situación a que quedarán expuestos.
Este, sin duda alguna, no es un tema para lucrar políticamente, sino que es una oportunidad más para plantearnos en Peumo respecto a las verdaderas condiciones que debe tener tanto la vivienda social, como las otras soluciones habitacionales a las que se accede por subsidio.
Es tiempo que nuestra comunidad se cuestione y haga presente sus posiciones al respecto. Creemos que, definitivamente, el diseño de las viviendas (sociales o no) deben ser intervenidas por el municipio. Esto es, que el municipio a través de una unidad del Departamento de Obras y aprovechando los contactos que se tienen con la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile, debería proponer diseños a escala humana para la construcción de viviendas, que den cuenta por un lado, del espíritu de barrio que debemos considerar y por otro, una arquitectura pertinente al entorno que hemos construido en nuestro devenir histórico como pueblo. Ese devenir ha permitido la construcción de una cierta identidad, tan necesaria para plantearse ante un mundo global, que debe ser respetada, más allá de conceptos meramente funcionales.
Por último, los peuminos debemos repensar la ocupación del territorio, pues estamos recorriendo el mismo camino que ya han hecho otras comunas que poco a poco han visto perderse parte del entorno característico, parte de su capital socio-económico-cultural, a manos de una inexistente política de poblamiento y ocupación. La construcción en altura es una de tantas soluciones que creemos, se deben explorar.

jueves, agosto 03, 2006

...desde acá.

Este es un pueblo muy pequeño y la guerra está tan lejos que podría parecer innecesario un comentario, una referencia siquiera, a la guerra que Israel libra contra los civiles del Líbano.
Alguien podría señalar que no es una guerra contra civiles, que es contra el “terrorismo”, pero lo que vemos a diario en fotos y en videos es la muerte de civiles, de víctimas que no portan armas. Entonces el dolor de personas sin armas, de civiles, de niños y mujeres, de hombres curtidos de sol y muerte, nos deben doler.
En este momento el hijo del hombre de la fotografía que presentamos más abajo, ha pasado a engrosar la estadística que alimentará los comunicados infantiles leídos por la Secretaria de Estado Norteamericana, ese niño será otra omisión en el discurso beligerante de Olmert, ese dolor causado a una familia será, quizás, un aliciente para una declaración humanitaria, pero sin repercusiones reales, por parte de Annan.
Este es un pueblo tan lejano a las balas de la guerra, que este comentario en un mar de comentarios y noticias, tal vez sea intrascendente, pero puede que quiera decir que esta agresión ya ha rebasado cualquier límite y que ya va siendo un crimen demasiado grande como para guardar silencio… en el último rincón de Sudamérica.

Sin palabras...

martes, agosto 01, 2006

Decreto Supremo 90

El próximo 3 de Septiembre comienza a regir el Decreto Supremo 90, la normativa obliga a cumplir con 37 parámetros ambientales para evitar el daño de los riles evacuados a los cauces de aguas superficiales, como lagos, esteros, ríos y mar.
Durante cinco años se ha venido promoviendo en las empresas una práctica ambiental sustentable, siendo avisadas de este DS, por lo que la Superintendencia de Servicios Sanitarios establecerá un fuerte control, que si no es ayudado por la ciudadanía, muchas veces será infructuoso.
El DS 90 pone límite a contaminantes como arsénicos, boro, hierro, sulfatos, coniformes fecales e hidrocarburos.
Mientras más substancias tóxicas sean evacuadas hacia las aguas superficiales, que son usadas para consumo humano y riego agrícola, más caro son los tratamientos posteriores y más fuerte el daño al medioambiente.
Como decíamos, es necesario que la fiscalización la realicemos también nosotros, la comunidad organizada, denunciando aquellas malas prácticas que involucran la seguridad ambiental.
El río Cachapoal está muy contaminado y es necesario que mediante los Concejales podamos hacer presente a los respectivos municipios las situaciones irregulares, a fin de que sean las municipalidades las que oficien también a la Superintendencia de Servicios Sanitarios cuando sea necesario, a fin de avanzar en la descontaminación del valle.