Peumo y la ministra
Lo sucedido con Provoste alude a una nueva mayoría en el Senado, que termina con una ilusión electoral que para mi gusto, duro mucho tiempo.
La acción de los díscolos en el parlamento mostró que en este Gobierno iba a ser necesaria una ingente cuota de realismo político y de actores políticos habilosos para negociar acuerdos, pero la arrogancia política de la Ministra de Educación y su anticipada posibilidad de una postulación al parlamento, le jugaron en contra y se fue sumando a muchos otros elementos que configuraron un pésimo escenario.
Los Senadores de derecha sabían que era una oportunidad para desgastar a la Presidenta, aún sin tener la razón jurídica y uno no les podía pedir refinamientos a estas alturas. El fin de la acusación no era hacer prevalecer argumentos jurídicos, sino que provocar el desgaste. Y los Senadores disidentes no son traidores (como simplonamente algunos han dicho), sólo estaban cobrando la mano.
Lo que va quedando claro es que las cuentas se pagan inexorablemente y la lucha intestina de la Democracia Cristiana, que nunca fue encapsulada, está salpicando a todo el Gobierno sin tregua y según se ve, continuará cobrando víctimas y socavando el poco capital político que les resta a la DC, cuestión que en la zona está a la vista en el caso de la Diputada Sepúlveda.
Así, en lo que respecta a Peumo, en lo que respecta a nuestra área, no podemos decir que la Diputada Alejandra Sepúlveda, desde su renuncia a la DC, es una persona contraria al Gobierno per se, sino más bien, una parlamentaria que sabía que continuar dentro de la DC podía hipotecar fuertemente su futuro, pues la Mesa de Alvear había dado señales de cobrar a cada disidente interno un alto precio.
La acción de los díscolos en el parlamento mostró que en este Gobierno iba a ser necesaria una ingente cuota de realismo político y de actores políticos habilosos para negociar acuerdos, pero la arrogancia política de la Ministra de Educación y su anticipada posibilidad de una postulación al parlamento, le jugaron en contra y se fue sumando a muchos otros elementos que configuraron un pésimo escenario.
Los Senadores de derecha sabían que era una oportunidad para desgastar a la Presidenta, aún sin tener la razón jurídica y uno no les podía pedir refinamientos a estas alturas. El fin de la acusación no era hacer prevalecer argumentos jurídicos, sino que provocar el desgaste. Y los Senadores disidentes no son traidores (como simplonamente algunos han dicho), sólo estaban cobrando la mano.
Lo que va quedando claro es que las cuentas se pagan inexorablemente y la lucha intestina de la Democracia Cristiana, que nunca fue encapsulada, está salpicando a todo el Gobierno sin tregua y según se ve, continuará cobrando víctimas y socavando el poco capital político que les resta a la DC, cuestión que en la zona está a la vista en el caso de la Diputada Sepúlveda.
Así, en lo que respecta a Peumo, en lo que respecta a nuestra área, no podemos decir que la Diputada Alejandra Sepúlveda, desde su renuncia a la DC, es una persona contraria al Gobierno per se, sino más bien, una parlamentaria que sabía que continuar dentro de la DC podía hipotecar fuertemente su futuro, pues la Mesa de Alvear había dado señales de cobrar a cada disidente interno un alto precio.
Provoste no cayó por la derecha, Provoste cayó por quien la acompañó hasta fuera del hemiciclo en el congreso una vez destituida: la DC y su guerra interna.




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