Construir un pueblo racionalmente
Los Planes Reguladores tienen la virtud de ordenar el territorio, con consulta a la comunidad por cierto, pero en la práctica la falta de información tendiente a definir un crecimiento estratégico con y para la comunidad, con una ocupación racional del territorio está muy lejos de ocurrir.La realidad nos muestra que la ciudadanía no participa en estas definiciones –no es el punto aquí hacer un análisis de ello- y la autoridad entonces, aplica principios unilaterales que dan cuenta de una visión particular del desarrollo urbano, que bien puede ser equivocada.
En la Región Metropolitana, por ejemplo, el crecimiento demográfico y una casi nula planificación racional del territorio, ha llevado a situaciones límite la expansión de la urbe, con todos los problemas asociados a ello: saturación de los espacios, encarecimiento del territorio, dificultad para establecer la integración, polución, dificultad en los traslados, problemas de equipamiento e infraestructura, por nombrar algunos. En Peumo tendríamos que sumar otro antecedente a la causa: la reconversión de tierras agrícolas de primera calidad, por suelos urbanos.
El asunto no es cuestionarse el crecer o no crecer, dar o no oportunidad a las familias peuminas de contar con una vivienda; el tema de fondo es cómo resolvemos el problema de la vivienda, pero con un uso racional de los espacios, sin hipotecar el futuro de nuestra comuna.
Peumo es una comuna en expansión, donde debemos procurar no trasladar los dramas de la urbanidad, que ya mencionábamos, hasta la zona. Entonces, pensar en cómo debe crecer la comuna es una necesidad actual, estableciendo claramente los lineamientos de la urbanización, definiendo si seguiremos sacrificando una tierra riquísima para producir, que es en definitiva el plus de la comuna.
La pequeña propiedad está amenazada por proyectos inmobiliarios en desarrollo. Debemos ofrecer a estos pequeños propietarios una oportunidad de rentabilizar estas tierras, ayudando a su producción, con instrumentos como el Prodesal y otros a través de Fosis, por ejemplo, junto a capacitación en el Liceo, a estudiantes y pequeños propietarios, en proyectos productivos adecuados a esta realidad, que promuevan la asociatividad, abriendo puertas la desarrollo.
Debemos plantearnos sobre la ocupación racional del territorio, plantearnos si es una buena alternativa terminar con la tierra productiva, si es pertinente ensanchar el pueblo a la manera de Santiago.
Los ciudadanos deben tener la palabra.




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